Josu Gascon English - Español

La Region

02-12-2008


Cosa de interpretaciones
Una escultura genera polémica entre los vecinos de O Barco
Representa el minifundismo, aunque hay vecinos que afirman que sujetará el árbol de Navidad

La colocación en el jardín del antiguo Consistorio barquense de una escultura del artista vasco Josu Gascón Vega provocó un fuerte debate entre los vecinos. La figura está formada por un neumático, relleno de tierra y rodeado con alambre de espinos.

Entre la población se oyen todo tipo de comentarios, no faltando quien afirma que la forma fue realizada para colocar el árbol de Navidad. El concejal de Cultura, Eduardo Ojea, despeja las posibles dudas explicando que la ubicación de la figura es temporal y que su autor busca reflejar el minifundismo de la provincia.

Escultura del artista vasco Josu Gascón



La Region

07-12-2008

La expresión artística a debate
Una escultura 'politiza' el arte de O Barco
La obra de Josu Gascón contra el minifundismo divide a la población entre defensores y detractores

Una escultura tiene divididos a los vecinos de O Barco. Está en la Praza do Concello, en pleno centro de la villa, y consiste en un neumático con tierra y una cerca de alambre de espino. La polémica obligó al concejal de Cultura a colocar un papel informando del sentido de la obra. Su autor, el vasco Josu Gascón, explica que busca reflejar el problema del minifundismo. “Es un alegato a favor de la tierra”, dijo y atribuye las críticas a la “politización del arte”. Él mismo costea el su transporte de la obra.

“¡Ojalá sirva para algo!”, comentó Josu Gascón. Una obra de este escultor vasco, con raíces en la comarca de Monterrei, generó una fuerte polémica en O Barco, que el artista atribuye a la “politización del arte”. Su título no puede ser más elocuente: “É pequeniña, máis da unhas patacas bárbaras” y busca criticar el minifundismo de la provincia.

La obra consta de un neumático, cuyo hueco central fue rellenado de tierra y que rodea una cerca de alambre de espino. Son materiales “poco nobles” que muchos vecinos no encuentran adecuados. “No podrían ponerla en otro sitio. Además, el alambre de espino está prohibido”, comentó un barquense.

El debate suscitado por esta escultura obligaba al Concello a colocar una nota explicando las intención del autor. “Es una ironía al estilo de los dibujos de Castelao, un alegato a la tierra”, indicó Josu Gascón, que explica que él mismo se encarga de llevar la obra a los concellos interesados, donde la deja un mes.

Antes de llegar a la barquense Praza do Concello, su creación visitó San Estebo, Allariz, Verín, Monterrei y A Gudiña. “En algún concello estuvo en dos sitios, un lugar urbano y otro rural”, señaló. También explicó el artista que la tierra depositada en el hueco del neumático está formada por porciones que fue recogiendo en los puntos por los que pasó.

El concejal de Cultura, Eduardo Ojea, es conocedor de la polémica suscitada por esta obra y afirmó que “el autor quiso expresar una idea y lo hace bien”. El edil insistió una y otra vez en que lo principal de esta obra es su contenido y que “la libertad de expresión permite estos debates”. En referencia a los materiales empleados, considera que “la rueda es el fundamento”, pues sobre ella gira el concepto del minifundismo que el escultor vasco pretende reflejar. Respecto al alambre de espino, el responsable municipal de Cultura indicó que su empleo motivó el descarte de una posible ubicación en el Malecón. “En el paseo hay más niños. Ofrece más seguridad la Praza do Concello”, dijo.

Ningún coste para el Concello

Las arcas municipales de O Barco no sufrirán mengua alguna con la presencia de la escultura, pues los gastos de transporte son costeados íntegramente por el escultor vasco. Josu Gascón lo explica indicando que “mis afectos se reparten entre Vizcaya y Galicia. Necesito excusas para viajar hasta ahí”.


El ricon de Mariflores

domingo 27 de septiembre de 2009
Exposición en la carcel de Nanclares

Sé que fuimos unos osados.... Josu Gascón me comentó hace unas semanas la posibilidad de exponer en la cárcel y no lo dudé. Estábamos dispuestos a vivir algo diferente, así que cargamos el remolque muy temprano, y ¡ hala! camino de la aventura. El llevaba escultura y yo fotografía.
LLegamos temprano en una mañana envuelta en niebla. Nos estaban esperando y para nuestro asombro no nos registraron el coche. Bueno es normal, los dos tenemos cara de buenos...
Nuestros ojos lo devoraban todo, y no sabíamos a donde mirar. Primero nos recibió una funcionaria sonriente que parecía disfrutar con el momento. En un par de minutos empezamos a montar nuestra exposición ayudados por funcionarios y presos internos de tercer grado. Hacía bastante frío, pero pronto lo olvidamos pensando sólo en que todo quedase lo mejor posible. Al terminar ayudamos a las internas a montar las mesas con canapés y bebidas. Todo en perfecta armonía hasta que llegaron los invitados. A partir de ese momento el lugar se llenó de políticos, guardia civiles, militares , policías , educadores..... y cada uno tuvo que representar su papel.
De repente algo llamó mi atención. Sobre una obra de mi colega Yosu los militares y el resto de " uniformados" habían colocado sus gorros y tricornios. Como me gusta ser positiva en lugar de enfadarnos pedí permiso para hacer una foto del montaje, y ellos como niños pillados en falta sonrieron pidiendo disculpas, e incluso me prestaron sus gafas. Fue un momento divertido a pesar de todo, pero lamenté su poca sensibilidad por el trabajo de los demás.

Aunque lo mejor del día fue hablar con un grupo de mujeres condenadas a varios años de prisión.
Se las veía alegres disfrutando de un día diferente. Cada una a su manera nos hablaba de sus planes cuando terminase su condena. Sus miradas eran brillantes en medio de aquellas paredes frías que les impedían ver el mundo. Hablaban de sus hijos, de sus sueños pendientes y mostraban unas enormes ganas de vivir.Y pensé en esas personas rodeadas de todo tipo se lujos, con vacaciones todo el año, dinero para gastar , varias casas y una persona al lado para compartir las pequeñas cosas de cada día; pero que viven en la prisión de la soledad. Porque quieren huir y llevar otro tipo de vida. Pero no se atreven, porque piesan siempre en el daño que harían a la persona que les acompaña. Y no son felices porque sus sueños hace tiempo murieron y sólo les queda frío en sus corazones. Sus barrotes son de oro, y su condena parece eterna.